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Abriéndote paso hacia tu libertad emocional y espiritual

Con frecuencia lo observo en el trabajo que hago con la gente y entre quienes me rodean, las personas no quieren o simplemente sienten miedo de sentir sus emociones. Por ejemplo, una de las principales causas que lleva a la depresión es nuestra resistencia a vivir el momento presente, a sentir la emoción y a enfrentar los hechos que se derivan de esa situación dolorosa que estamos transitando. La soledad o la culpa luego de un divorcio, la vergüenza o la incertidumbre tras una pérdida económica, la sensación de fracaso luego de una ruptura amorosa, son algunas de las situaciones que nos negamos a experimentar.

Sin embargo, con mucho agrado hace poco leía en las noticias que el príncipe Harry, el hijo de la fallecida princesa Diana, estaba hablando sobre sus problemas de salud mental y lo más importante, invitando a las personas a hablar de ello, exhortándolas a buscar ayuda si fuese necesario.

En una entrevista que le hiciera la periodista Byrony Gordon, que se lanzó en un podcast titulado “¡Por qué es totalmente normal sentirse extraño!”, el príncipe Harry habló sobre el impacto de perder a su madre a los doce años y luego cerrar todas sus emociones. Sus palabras fueron: “Mi manera de lidiar con esto era meter la cabeza bajo tierra, negarme a pensar en mi madre, porque ¿en qué me ayudaría eso? Sólo me va a hacer sentir triste, pero no va a traerla de vuelta. Desde mi sesgo emocional era como no dejar que las emociones fueran parte de nada”.

Fueron veinte años de negación, seguidos de dos años de caos que finalmente llamaron su atención y le hicieron darse cuenta de que había mucho dolor y “cosas con las que necesitaba lidiar”.

El caso de Harry puede ser el de cualquiera. Pareciera que las personas se “entrenan” para negar su humanidad, y de manera robótica decirse a sí mismos y responder a cualquiera que pregunte como se sienten: que ellos están bien. Su negación, así como su deseo de encajar o de no ser menos, en un mundo donde todo el mundo está luchando por ser más grande, por ser el mejor, los lleva a resistirse a observar o hablar de lo que está aconteciendo en su mundo interior. No se trata de convertirnos en una nube negra ambulante, pero si buscar los espacios oportunos para expresar lo que sentimos. La clave para que algo que nos causa dolor deje de hacerlo, no es negarlo sino trascenderlo, es reconocer que está ahí para dejarlo ir. Una recomendación que a menudo comparto en mis redes sociales.

Al igual que el Príncipe Harry, muchos de nosotros hacemos todo lo posible por desconectarnos de ese silencio interior que incomoda y corroe, en señal de que algo está apagado. Pero por supuesto, hemos silenciado la voz de nuestro verdadero Ser. Nuestro ego tiene demasiado tiempo al mando diciéndonos que debemos o no hacer y sentir. El asunto es que cada vez que pasamos por encima de nuestra verdad, reducimos nuestra autoestima. Nuestra vergüenza de ser diferente o de permitirnos tan siquiera sentir esas emociones que se etiquetan como “negativas” nos hace querer desconectarnos. Ignoramos, adormecemos, y tratamos de distanciarnos de esos sentimientos no deseados, sin darnos cuenta de que con ello solo le damos más fuerza y poder a nuestra sombra.

Como bien dice la escritora Debbie Ford, quien ha estudiado profundamente el efecto de la sombra, negar nuestras emociones es como una bomba de tiempo. La vergüenza tiene un efecto de bola de nieve. Nos hace comer, beber, trabajar, ser adictos al sexo, caer en el exceso de ejercicio, o participar en algún tipo de auto-sabotaje, hasta que nuestra vida haga implosión o nos vayamos por el camino de la autodestrucción. En el caso de Harry, veinte años de negar sus sentimientos se convirtieron en dos años de caos y escándalo público.

Abriéndote paso hacia tu libertad emocional y espiritual

La clave está entonces en educar nuestras emociones e integrarlas como una parte sana de nuestra psique, en lugar de rechazar aquellas que nos generan incomodidad, pues aunque vivimos en un mundo donde la dualidad impera, somos un Todo y así como en cada uno de nosotros existen todas las cualidades que vemos en los demás, también residen todas las emociones. Sin embargo, al igual que muchos de nosotros rechazamos ciertas cualidades, también rechazamos ciertas emociones. Por aquello de la dualidad, etiquetamos algunas como buenas y otras como malas, pero la clave está en tener acceso a toda nuestra gama emocional si queremos vivir en plenitud.

“No podemos sanar lo que no nos permitimos sentir”, dice Ford.

Por lo tanto, en lugar de etiquetar nuestras emociones y avergonzarnos por sentirnos de cierta manera, necesitamos reconocer el valor de cada emoción y aprender a manejarlas de forma asertiva. Todas nuestras emociones traen un regalo oculto, por lo tanto se trata de dejar que la emoción sea tu maestra no tu enemiga. Ellas están allí para alertarnos cuando nos hemos distanciado de nuestro verdadero Ser y cuando hay algo que nuestra alma anhela. Al rechazarla perdemos el acceso a ella y al regalo que traen para nosotros.

Por ejemplo, nuestra ansiedad y el sentirnos abrumados puede ser una señal de nuestro Ser Divino de que estamos presionando demasiado y necesitamos cuidarnos más. Escuchar nuestros miedos puede hacer que establezcamos límites saludables en nuestra vida y algo que pocas veces nos detenemos a pensar, pero muchas veces un cambio o movimiento importante a nuestro alrededor, ha provenido de la intolerancia o la ira de alguien sobre su statu quo. O sea que no hay tal cosa como emociones negativas o malas, sino mal canalizadas o manejadas, debido a nuestro analfabetismo emocional.

El príncipe Harry junto a su hermano y cuñada ─ el duque y la duquesa de Cambridge─ han iniciado un movimiento llamado “Heads Togethers”, para apoyar a las personas que atraviesan problemas de salud mental, invitarlos a reunirse y discutir abiertamente sobre su situación. Como activista por la salud mental es una iniciativa que aplaudo, pues a pesar de que nuestra sociedad se vende como moderna y abierta, todavía resulta cuesta arriba traer el tema a la palestra pública. Sigue habiendo mucho estigma alrededor de estos temas.

Cuando compartimos nuestra verdad, abrimos la puerta para que otros hagan lo mismo. Cada vez que tengo oportunidad hago lo propio desde mi experiencia y aprendizaje con la depresión y me llena de esperanza ver como algunas celebridades tienen el valor y la conciencia para destacar este tema que nos afecta a todos. Harry agregó en su entrevista: “Hay un gran mérito en hablar sobre sus problemas, porque mantenerlos callados sólo los hará peor, no sólo para usted sino para todos a su alrededor. ”

Mientras neguemos lo que somos y lo que sentimos, nunca nos sentiremos enteros, completos y liberados. Sin importar quién seas ni lo abultada de tu cuenta bancaria, no podrás disfrutar de la riqueza en tu vida si estás negado y separado de tu mundo emocional.

A continuación te dejo algunos pasos adaptados de “The Shadow Process” del Instituto Ford, para que comiences a transformar tu relación con tu mundo interior.

1.- Observa la relación con tus emociones. ¿Hay alguna que juzgas como “buena” o “mala” “correcta” o “incorrecta”?

2.- Escoge una emoción que juzgues como “mala” y hazte las siguientes preguntas:

  • ¿Qué haces para separarte de esa sensación no deseada? ¿Cómo te privas de ella?
  • ¿Cuál es el costo de negar ese sentimiento? ¿Cuál es el efecto bola de nieve de negarlo y actuar fuera?
  • ¿Cuál es el regalo de esa emoción? ¿Cómo podría ser útil para ti abrazar y darte el permiso de acceder a ella?
  • ¿Qué posibilidades se abrirían si tuvieras una relación saludable con esta emoción?

3.- No dudes en buscar un profesional, taller o comunidad donde puedas ser genuino y compartir lo que estás sintiendo.

Te invito a escuchar mi programa radial “Emociones ¿amigas o enemigas?”

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Glenda Travieso

Acerca de Glenda Travieso

Escritora, Coach Neurolingüístico y Motivadora experta en bienestar emocional.

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