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aceptación en las relaciones

No vemos a los demás como realmente son, lo que vemos son nuestros sentimientos y pensamientos proyectados en el otro y en lo que hace, y la manera en que nos vinculamos con el entorno es el reflejo de cómo nos relacionamos con nosotros mismos. Así como tratamos al otro, así nos estamos tratando a nosotros. Para conservar sus planes, el ego se propone obtener algo en todas las relaciones que entabla. Por eso, cuando sentimos ira en relación a alguna cosa, desde el más leve enojo hasta el más obvio deseo de ataque, preguntémonos ¿qué es lo que estoy intentando obtener de esta situación, o de esta persona? ¿Qué intereses tengo o pretendo ocultar?

Es imposible que ganemos algo si nuestra intención es tenerlo a través del control, la culpa o el miedo. Por tentadora que se muestre, la culpa nos deja atados, aprisionados a los propios juicios, y a la creencia de que para ganar, alguien tiene que perder. El amor, que es inclusivo, une y libera.

Hay un pasaje de Un Curso de Milagros, que lo expresa con claridad “De una forma u otra, toda relación que el ego entabla, está basada en la idea de que sacrificándose a sí mismo, él se engrandece. El sacrificio, que él considera una purificación, es de hecho la raíz de su amargo resentimiento”.

Cuando estamos enojados, molestos, ansiosos, por las actitudes de alguna persona, llevar el foco a nuestras sensaciones y emociones, haciéndonos responsables de lo que sentimos en lugar de culpar a los demás por nuestra tensión, es una manera de mantener nuestras relaciones en armonía. Poner la atención en nuestro mundo interior, cualquiera sea la emoción, sin juzgarla, sólo observarla, y asumir nuestro poder de elegir qué queremos ver, sentir y experimentar en esa circunstancia. Nada tiene el poder de hacernos sentir molestos sin que nosotros lo hayamos decidido primero.

Si no nos tomamos las cosas personalmente, podemos comprender en lugar de atacar, cuando alguien hace o dice algo que lo interpretamos como una ofensa; ya que dejar ir es algo que no hacemos por los demás, sino por nosotros mismos. Dejar ir la creencia y necesidad de que “el otro debe ser diferente para que yo me sienta feliz”. Y hacer el cambio que nos estamos pidiendo. Podemos preguntarnos: ¿Cómo me siento con esta persona? ¿Qué pienso de ella?

Todos disfrutamos cuando hay similitudes en los vínculos, sin embargo también hay diferencias que enriquecen nuestras relaciones y que llegan para integrarlas. La vida se expresa de maneras diversas, incluso cuando alguien tiene un punto de vista que parece opuesto al nuestro, podemos respetarlo y tomarlo en cuenta como una opinión que hasta puede ofrecernos un punto de vista nuevo al que ya tenemos sobre un tema, y encontrar una visión más amplia. Quizá pensamos que alguien es muy distinto a nosotros como para aceptarlo. De la misma forma ese alguien podría pensar lo mismo de nosotros.Las relaciones, pueden ser oportunidades de encontrar lo que somos a través del otro, de conocernos mejor, de observarnos desde una mirada diferente,  de tomar consciencia de actitudes que nos alejan de nosotros mismos y de lo que realmente queremos. En la aceptación la paciencia está presente naturalmente.

Agustín Andrade

Acerca de Agustín Andrade

Autor de Entrena Tu Corazón, comunicador, y trainer de Evolución Personal. Con extensa experiencia enseñando autoconocimiento y estrategias para aumentar la calidad de vida. Project leader de Editorial TuEstima y docente de Instituto Draco.

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