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Autenticidad, un concepto incomprendido

“Soy tan sincero y tan auténtico, que te tengo que decir que te estás equivocando. Además, odio a la gente falsa que no te dice lo que piensa” ¿Te suena?

Qué manía, ésta, de confundir la autenticidad con la mala educación, la falta de tacto y, por qué no, la agresividad. ¿No os parece una forma de crueldad? Porque a mí sí. Y además, hay veces que viene acompañado de la coletilla “Pero no te vayas a enfadar, que lo hago por tu bien, para que la próxima vez lo hagas mejor y te fijes más”. ¿Qué forma de disfrazar la crueldad con autenticidad es ésta? ¿Tenemos necesariamente que ser crueles para ser auténticos? PUES NO.

“Autenticidad no es hacer cualquier juicio de valor sobre los otros. La inteligencia emocional no tiene nada que ver con este tipo de autenticidad. No consiste en desatar la expresividad natural de cada cual, sino en regularla y adecuarla a las necesidades propias y del entorno” (BACH Y DARDER, Des-edúcate).

Vamos a ir por pasos, y bajo mi punto de vista…Autenticidad, un concepto incomprendido

a) ¿Debe de ser cruel, la sinceridad? Un dicho popular nos recuerda que “Las verdades duelen”. Ya de por sí, nos cuesta escuchar algunas realidades que nos envuelven, pero si además se dejan ir afirmaciones, valoraciones e interpretaciones de lo más crueles, la cosa empeora.

b) ¿Se utiliza a veces la sinceridad y la autenticidad para darse uno mismo licencia para decir lo que se quiere y cómo se quiere, sin respetar lo que pueda sentir el otro? Yo creo que sí, más veces de las que se deberían. ¿No os recuerda un poco al chantaje emocional?

Por suerte, existen otras vías para ser sincero y para ser auténtico: podemos expresar nuestra opinión, nuestras creencias, nuestras valoraciones, sin tener que ofender a los demás. Al final, es importante no olvidar que lo que yo siento no es más importante que lo que sienten los otros, ni mucho menos que cada uno podamos decir lo que queramos y los demás… ¡que se aguanten!

El truco de la autenticidad pienso que está en expresarnos con medida y oportunidad, sin rebasar los propios límites y los de cada persona y cada situación, evaluar qué nivel de confianza tengo con la persona a la que le quiero hacer llegar su mensaje, y si efectivamente pienso que mi mensaje le puede aportar algo positivo. ¡Es genial generar sentimientos positivos en los demás! Pero… ¡nadie dijo que fuera fácil! Al final, es una cuestión de madurez emocional. ¿Te animas a practicarla?

Irene Morales

Acerca de Irene Morales

Coach Espiritual. Psicóloga y Máster en Psicología Clínica y de la Salud. Acompañante en BioEmoción y facilitadora de técnicas Mindfulness. Consciente, como profesional, que iniciar un proceso de psicoterapia es siempre una difícil decisión, que cada persona es un ser único, con su propio pasado y presente, y que cada uno tenemos un ritmo de crecimiento diferente; me defino como acompañante en un nuevo camino de aprendizaje.

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