¿Dónde encuentro mi paz? -Espíritu-Crecimiento espiritual

¿Necesitamos que otros o nuestro país estén en ciertas condiciones para tener la tan anhelada paz o es más bien una decisión personal?

Desde niños oímos: no me hagas molestar!, te quiero si haces las tareas, soy feliz cuando ayudas a tu hermanita(o). Si bien fue la forma de educarnos de nuestros padres, falsamente nos hicieron concluir que los demás pueden hacernos sentir de determinada manera. Así hemos aprendido a condicionar nuestro amor y que depende de si hacen lo que queremos para tener paz. Así estamos presos, pues necesitamos de ciertas acciones de otros para estar bien.

En mi consulta recibo a personas que han perdido su bienestar. Eso bien sea porque tienen conflictos de pareja o dificultades en alguna de sus relaciones. Creemos que tendremos paz o felicidad cuando nuestra pareja, hija, jefe e incluso país se comporten como queremos.

Es un lamentable y común error creer que otro es la fuente de nuestra paz. Sin embargo, lo cierto es que -incluso si estas atravesando retos importantes en tu vida- tienes la posibilidad de sentir dentro de ti esa paz que anhelas. Ojalá este escrito te dé algunas luces y te permita sentirte mejor en cuanto a este tema. 

Actitudes que pueden ayudarte a reencontrar tu paz.

Aceptación:

Todos entendemos el significado de esta palabra, pero muy pocos la practicamos. La aceptación significa asentir lo que es. Puede ser que parezca un juego de palabras, así que intentaré ser más clara. Si en lugar de aceptar la realidad (lo que es) peleas con ella, te resistes, estas actuando en contra de tu paz. Cada vez que te peleas con lo que es, estas mal usando tu tiempo, emoción y energía en algo improductivo (porque ya es).

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Por ejemplo, si tu hijo salió mal en la escuela, si estas atravesando una situación difícil con tu pareja o no estás de acuerdo con el liderazgo de tu comunidad, el primer paso para cambiar lo que ocurre es aceptar que eso es una realidad, una que no te gusta, pero una realidad al fin y al cabo. En general  pasamos horas de nuestro día, consciente o inconscientemente, teniendo un diálogo interno que se resiste,  critica y pelea con ese hecho. Si es tu caso, toma una respiración profunda y repite “acepto esto que me ocurre” varias veces hasta que puedas sentir que es así.  Incluso puedes decirlo en voz alta.

Al aceptar la realidad, usa ese tiempo, emocionalidad y energía en buscar soluciones. Por ejemplo, puedes conversar con tu hijo y establecer un plan de recuperación, buscar un espacio con tu pareja, etc. Puede ser que creas que no hay mucha diferencia. Si la hay, cuando aceptas lo que es, tienes un abordaje más apropiado y una mejor actitud para intentar cambiar. Nunca te rindas en intentar construir la vida que quieres, pero hazlo desde tu paz.

Fe:

Si bien este es un tema bastante delicado por las muchas interpretaciones  que se le dan y  por los puntos de vista de las religiones involucrados, creo que es una actitud importantísima para el tema que abordamos. Creo muy difícil sentir paz si no te acercas a la fe. Para mí, tener fe significa confiar en que aunque me sienta perdida, aunque no entienda algunas cosas, aunque no esté a gusto con lo que veo, SE que hay algo/alguien más grande que yo, más sabia que yo, que mueve los hilos de todos nosotros y CONFIO en que llegare, llegaremos a buen puerto.

En mi caso, he hecho prácticas que me acercan a la fe y eso me ha permitido experimentar, sentir, que no estoy sola, que estoy acunada en los brazos de ese SER y que cuento con protección y cobijo incluso en la incertidumbre. Ojalá tu encuentres tu propio camino para acercarte a la fe.

Vivir en el presente:

Si te hicieras consciente de tus pensamientos y luego de las emociones que son consecuencia de esos pensamientos, te darías cuenta que la mayoría del tiempo estas lamentando o criticando algún evento de tu pasado o estás preocupada(o) por lo que viene. Todo esto te aleja de la realidad y a veces evita que veas lo bueno que te rodea hoy. Esencialmente en este instante, estas bien. Un cielo claro, una mirada que se cruza contigo, una expresión de afecto de un ser querido; todo esto puede ocurrir en el ahora para reconectarte contigo, con tu paz.  Sin embargo, estamos tan distraídos con el pasado o el futuro que no apreciamos nada de esto. Mientras lees estas líneas, respira profundo, siente tu cuerpo, agradece lo que tienes, tu salud por ejemplo, tu familia, amigos, trabajo. En este maravilloso momento presente, tú estás bien. 

Prácticas que pueden ayudarte a estar en paz:

– Meditación: Dedica unos minutos, por lo menos 10 de tu día para meditar. Si no sabes cómo hacerlo, hay muchas opciones que pueden ayudarte.

– Silencio: A veces hay tanto ruido e información y mucho enfocado en lo negativo, en la dificultad, que aturden. Por ello toma unos minutos diarios para estar simplemente contigo. Lejos de los medios, las redes e incluso las personas. Sólo con el ser más importante en tu vida: Tú!

– Ejercicios: Buscar una actividad que disfrutes y ejercite tu cuerpo es una maravilla. Hacer ejercicios te invita a estar presente, lejos de las preocupaciones.

En definitiva, es valioso que entiendas que eres dueña(o) de tu vida y de tu paz. Así que si quieres lograrla, fortalecerla, ten disciplina y valor para cambiar e incorporar en ti estas actitudes. Jesús dijo ¨mi paz les dejo, mi paz les doy¨. Yo deseo que… ¡la paz esté contigo!

Para más artículos sobre este y otros temas de la autora, encuéntralos aquí en www.tuestima.com y también puedes visitar www.carlaacebeydesanchez.com

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