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El duelo

“Perder a un ser querido nos enseña mucho.

Perder a un ser querido nos hace reevaluar lo que apreciamos”.

Claire Underwood, House of Cards.

Recientemente, mi mamá cumplió un año de haberse ido de este plano físico, al próximo. Comienzo estas palabras con dos reflexiones importantes:

La primera, deteniéndome en el hecho que ya ha pasado un año de su ausencia física. Para mí, el punto de inflexión de la muerte, en el caso de mi mamá, fue justamente al cumplirse el primer año. Fue en ese momento donde realmente comprendí, que físicamente, ya no estaba; que físicamente, ya no podía hablarle, escucharla, verla. Físicamente, ya no podía buscarla, se había ido. Ciertamente, se había ido. No fue antes, ni después, fue justo al cumplirse el año.

La segunda idea que quiero resaltar, es que si bien se había ido, no había desaparecido, efectivamente, había cambiado de lugar. No la veía, ni he podido verla desde entonces, pero no he dejado de sentirla. Así como es de cierto que no puedo verla, es igual de cierto, que la siento muy cerquita, siempre a mi lado, acompañándome, dirigiendo mis pasos, abriendo mi camino.

Dicen que hay varias etapas del duelo: negación, ira, negociación, depresión, aceptación.

Yo no creo necesariamente ni que tengamos que vivirlas todas, ni mucho menos en ese orden y tampoco creo que si no las vivimos no podremos finalmente aceptar (última etapa) que nuestro ser querido se ha ido. Mas bien creo, que cada uno vive sus procesos y que cada proceso es válido, pero mas allá de eso, creo que se trata mucho de entender la muerte mas en profundidad. Creo que se trata, en mucha medida, de nuestra disposición a soltar, a desapegarnos, a no juzgar ni el camino del que se va ni el mío, que me quedo. Al fin y al cabo, llegamos de caminos distintos y lo mas probable, es que a la hora de nuestra muerte, nuestros caminos sigan por rumbos diferentes.

Pero también creo, que así como elegimos nacer, elegimos morir. No solo vi morir a mi mamá, sino también a mi abuela y puedo asegurar que, ambas murieron en el momento que escogieron, puede que para nosotros fuera muy pronto, pero era su momento. Así de sencillo. Que cómo lo se? Porque lo vi en sus ojos, vi desapego, no vi miedo, no vi culpa, no vi pendientes…vi entrega, vi calma. La última vez que vi a mi mamá, supe inmediatamente, que era la última vez que la vería, y así fue.

Decir que mi mamá escogió su muerte, sin embargo, me cuesta sostenerlo…fue un camino arduo, difícil, que no cualquiera escogería. Pero, nos morimos cuando tenemos que hacerlo, ni antes ni después, solo cuando hemos alcanzado nuestra misión en la vida. No te pido que lo entiendas, solo que tomes la idea y confíes. “La misma forma de morir, puede ser la misión que venían a cumplir” Su forma de morir impactó, no nos dejó indiferentes. “Una muerte puede ser para quien se va, cumplir su misión, pero para los que quedamos, puede ser el comienzo de la nuestra” y eso, es algo de lo que hoy por hoy, estoy convencida.

Así que, todos vamos a morir en algún momento. Que bueno que cuando llegue el tuyo, puedas irte tranquilamente, sabiendo que viviste de la mejor manera. Abraza tus emociones, sobre todo las “perversas” (miedo, rabia, tristeza, odio, culpa, celos, envidia), acéptalas y déjalas ir y mas bien, vive tu vida vibrando en el amor y así vivirás tu vida intensamente en el presente, donde solo se disfruta de la presencia plena, sin apegos, sin dolor, en total y absoluta “impermanencia” reconociendo que “todo es pasajero, todo es prestado” y por eso, no nos aferramos, no nos apegamos.

¡Qué tengas un lindo día!

Nora Beltrán Schettino

Acerca de Nora Beltrán Schettino

Instructora certificada de Hatha Yoga, tutora de meditación y respiración consciente. Estudiante de Ayurveda. Mujer, Esposa y Mamá de 3 niños. Diseño programas y cursos para ayudarte a encontrar tu propósito y ser mas feliz y los comparto a partir de mi experiencia personal.

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