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Energía femenina y masculina en un solo ser

La Luna, biológicamente hablando, es uno de los  satélites naturales del planeta tierra y, entre algunas de sus funciones, es quién provoca las mareas en éste. Las mareas son el ascenso y descenso periódico de las aguas del mar, debido a las fuerzas que ejercen la luna y el sol sobre la tierra y las aguas oceánicas. Pero cabe destacar, que la luna posee mayor influencia y poder sobre ellas.

Ahora bien, astrológicamente hablando, la Luna rige nuestras aguas internas, entendiendo que el 75% de nuestro cuerpo es agua y que éstas son influenciadas por los tránsitos lunares. Pero este cuerpo celeste, no sólo influye sobre nuestro cuerpo emocional (aguas internas), sino que también sobre el cuerpo físico y el mental; rige cómo alimentamos estos cuerpos, cómo los nutrimos. Por ende, cuando nacemos, la luna representa nuestra madre, ella es quien nos nutre. Más tarde, de acuerdo a cómo nos nutrió mamá es que comenzamos a nutrirnos nosotros mismos física, emocional y mentalmente.

La luna es energía puramente femenina, ella gesta, nutre, es receptora, brilla indirectamente; por el contrario del sol que es energía masculina, que activa, que inicia, que brilla directamente. Estas energías son dos caras de una misma moneda, son opuestos complementarios.

El sol en cambio, biológica y astrológicamente representa la fuente de vida. Éste da luz, calor, reacciones químicas que se convierten en alimentos, en medios para nuestra nutrición. El sol también representa el padre, la ley, la protección, la fuerza, las normas, el inicio y la activación.

Las personas poseemos ambas energías, generalmente las mujeres vibramos más con la energía de la luna al 100%, o a un 80% y los hombres con la energía del sol en ese mismo porcentaje; considerando el porcentaje restante a la energía opuesta complementaria.  De esta manera, nuestra tarea, en el tránsito por este mundo, es equilibrar ambas energías en nuestra personalidad, en nuestras conductas tratando de vibrar aproximadamente en ambas a un 50%.

Socialmente,  a estas energías, las vemos representadas de la siguiente manera: siendo mujeres por ejemplo, utilizamos energía masculina para emprender, para liderar, para iniciar proyectos y empresas propias, para entrometernos en el mundo del trabajo, de la esfera pública. Y guardamos la energía femenina para engendrar, para ser madres, escuchar, para ser receptoras con nuestras parejas, familiares y amigos en la vida privada; y para ser pacientes, receptoras e intuitivas también en la esfera pública. El equilibrio entre estas dos energías provoca la armonía en los distintos campos sociales en que actúa  una persona en la vida cotidiana, sin importar el sexo.

En síntesis, las personas en sociedad hemos comenzado a incorporar la energía del otro sexo, es por eso que colectivamente las mujeres se vieron incluidas a la esfera pública y los hombres a la esfera privada. Hoy en día, los colores son indiferenciadamente usados por ambos sexos, las tareas son indiferenciadamente elaboradas y realizadas también por ambos sexos; porque nos encaminamos hacia un equilibrio mundial de las energías femenina y masculina, hacia la conducta indiferenciada según el sexo.

A mi entender, todo transito es doloroso, porque normalizamos ciertos patrones y nos es difícil deshacernos de ellos. Por esto, es que colectivamente se ven muchas situaciones de violencia hacia la mujer en la esfera pública y de violencia hacia los hombres en la esfera privada, porque no logramos deshacernos tan fácilmente de patrones viejos que nos siguen determinando, pero que ya no nos sirven para los nuevos modelos de sociedades que aparecen.

Sol Noblia

Acerca de Sol Noblia

Experta en astrología y reikista. Estudiosa y amante del trabajo social.

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