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Entrevista a: Eva Illouz-Entrevistas-Tuestima
Socióloga de la pareja y el amor, ensayista, conferencista

BIOGRAFÍA

Eva Illouz estudió literatura y sociología en la Universidad de París X-Nanterre y realizó un master en comunicaciones en la Universidad Hebrea de Jerusalem. En 1991 se doctoró en comunicación en la Annenberg School of Communication de la Universidad de Pennsylvania. Es profesora en el Departamento de Sociología y Antropología de la Universidad de Jerusalem y ha sido profesora visitante de L’École des Hautes Études en Science Sociales (EHESS) y de la Universidad de Princeton.

Sus principales áreas de investigación comprenden la historia de la vida emocional, la teoría crítica aplicada al arte y a la cultura popular, el significado moral de la modernidad y el impacto del capitalismo sobre la esfera cultural. Sus obras han sido traducidas a numerosas lenguas. Algunas de sus obras: Erotismo de autoayuda – Intimidades congeladas, La salvación del alma moderna, Por qué duele el amor, el futuro del alma.

ENTREVISTAErotismo de autoayuda – Cincuenta Sombras de Grey y el nuevo orden romántico-Sexualidad-Tuestima Erotismo de autoayuda – Cincuenta Sombras de Grey y el nuevo orden romántico-Sexualidad-Tuestima

Eva Illouz: “El valor de la fidelidad en la pareja está fuera de mercado”.

 ¿Vivir en la vieja pareja de toda la vida ya no es lo deseable?

La fidelidad de por vida se está relevando por los valores de mercado: incansable exploración de lo nuevo; reemplazo continuo; horror al aburrimiento y a la repetición, y revisión continua de los hábitos de compra haciendo provisional el vigente.

No es esa la música de la pareja de siempre.

Antaño el ideal de pareja fiel hasta la muerte era el único que garantizaba la realización del amor inextinguible, pero hoy esa realización empieza a verse como irrealizable e indeseable y se ve menos deseable que la aventura sexual.

Y los valores de la aventura sexual sí que son los del supermercado.

Son los del consumo incesante de experiencias sólo interesantes si son nuevas y la renovación compulsiva del deseo por el cambio del objeto. Es lo que vende la publicidad: cambio sin fin.

¿Y el amor se apolilla en las viejas novelas?

Su exigencia de lealtad de por vida y profundidad en una relación única entra en contradicción con el culto a la intensidad de la experiencia siempre nueva. La juventud, así, se convierte en único paradigma de lo sexy: la fidelidad se está quedando fuera de mercado.

¿Y la familia? ¿Goza de buena salud?

Se adapta a esos cambios de valor mutando de mil formas, porque no tenemos recambio para la familia. Y como no podemos sustituirla, la vamos remodelando y readaptando.

¿Cómo?

Aún es la mejor garantía de procreación y la unidad básica de consumo y socialización, a la que se han ido incorporado los homosexuales en la medida que han demostrado ser también excelentes consumidores. La familia, para poder seguir siendo la familia, va adosando ex, hermanastros, amigos y amigas especiales, queridos y queridas… Cambia para seguir igual.

¿Pero las chicas ya no aspiran a enamorar y enamorarse de una vez para siempre?

Hay confusión. La igualdad de género se vive como una fuente de incertidumbre y tensión para ellos y ellas. Si usted analiza las novelas románticas –la mayor industria editorial del planeta–, verá lo que ellas echan en falta…

Dime tu fantasía y te diré qué necesitas.

Tomemos 50 sombras de Grey. Él es el “protomacho” joven, multimillonario, poderoso, guapísimo, virtuoso del sexo y hasta del piano…

…¡Qué tío más desagradable!

Por supuesto, va de mujer en mujer dominándolas, pero por eso mismo no se entrega: ni quiere, y no sabemos siquiera si puede enamorarse de ninguna.

Una existencia vacua y sin sentido: pobre.

Ella, en cambio, es una chica normalita –y eso es importante para que todas las mujeres puedan identificarse con ella– que llegará a atraparlo no por su belleza excepcional, sino por su carácter y habilidad. La amiga de ella, en cambio, sí que es extraordinariamente atractiva pero menos lista –y esto también es relevante–: se entregará sin más a Grey y él no se enamorará.

¿Dónde está la sociología aquí?

En que es un puro relato de poder: una fantasía regresiva y reaccionaria. Las lectoras en el fondo echan de menos aquella época de la galantería en que él se humillaba primero –“a sus pies, señorita”– para dominarlas después.

¿Cómo?

Grey y ella tienen una relación sadomaso y, como todas, es un contrato, que ella se niega a firmar. Y aquí aparece la dialéctica hegeliana del amo-esclavo: para que el amo pueda disfrutar de la dominación, requiere sumisión, pero no la de quien ya es esclavo, sino la de un ser libre. Ella no se deja dominar y, por eso, al final, acaba sometiéndolo: enamorándolo.

¿Cuál es la fantasía aquí?

Que la pareja puede ser igualitaria y además gozar del sexo sadomaso. Ella puede ser igual a él y al mismo tiempo también sumisa y dominadora. Y, como en los cuentos de toda la vida, él santificará todo ese placer al renunciar a su reino por amor a ella. Él es el dominado al cabo.

Difícil de creer, en efecto.

Hay hombres, en suma, que saben más del placer de las mujeres que ellas mismas.

Eso es un cuento de hadas.

Desde luego, Grey es un fantasma. Pero la fantasía a la que sirve el relato tiene razones muy reales y sigue la misma estructura de aquellos relatos de abundancia en tiempos de hambrunas, cuando las mesas de cuento se llenaban de manjares exquisitos por arte de magia.

¿Tan necesitadas ve a las lectoras?

Están intentando compensar su inseguridad ante los nuevos tiempos de igualdad con los varones, quienes a su vez tampoco saben muy bien cómo interpretar su nuevo rol.

 Los tiempos cambian para todos.

Por eso, las lectoras de Grey suelen acabar haciéndolo leer a sus esposos y amantes: para que aprendan. Quieren compartir con ellos ese festín de placer que creen moderno y atrevido, aunque en realidad reproduzca los tópicos más rancios de la galantería más trasnochada.

Sólo domina quien sabe arrodillarse.

Están reviviendo los viejos usos del macho dominante que tenía primero que inclinarse ante la dama para poder hacerla inclinar luego.

¿Y si Grey sólo fuera otro narcisista?

Utiliza usted una etiqueta psicológica para relaciones de poder sociológicas. Hoy la mujer abandona a un hombre que no la ayuda en casa no por problema psicológicos, sino porque han cambiado los valores colectivos.

FUENTE: http://www.lavanguardia.com/

Denisse Troconis Aoun

Acerca de Denisse Troconis Aoun

Fundadora de TuESTIMA. Consultora Marketing Digital. Asesora Motivacional. Mamá Bloguera. Emprendedora. Líder Proactivo. Amante de la superación personal. Coach Autoestima Infantil.

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