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BIOGRAFÍA 

Entrevista a: Merce Sanjuan Gumbau
Motivadora deportiva y autora del libro “Sé quién quieras ser”

Mercé Sanjuan Gumbau lleva el deporte, la lucha y las ganas de vivir tatuadas en la piel. Esa pasión y su esfuerzo le permitieron formar parte de la selección española de atletismo, hasta que tuvo que retirarse por una lesión en el tobillo. Perdió su carrera deportiva, perdió un ser querido, perdió confianza… hasta que decidió perder el miedo. Por ello, con 40 años cumplidos, decidió empezar una nueva faceta en su vida, marcada por la motivación y una gran cantidad de retos deportivos que, en contra de la opinión de algunos, ella se veía con fuerza y ganas de superar. Y así fue, dos años después tiene a sus espaldas un Ironman, varios triatlones, una carrera en bicicleta por el desierto, y la hazaña de cruzar España pedaleando desde Cabo de Creus hasta Finisterre, durante 17 días en pleno enero.

Una amalgama de experiencias que recopila en un libro diferente, “Sé quién quieras ser” (Editorial Alienta, 2016), que acompaña de realidad aumentada, canciones, vídeos, películas y fotos que inspiran su vida y obra, guiadas siempre por su alma libre y un lema: “todo es posible hasta que te demuestres lo contrario”.

ENTREVISTA

Fragmentos de entrevista realizada a Mercé Sanjuan, quien afirma que nada debe frenarnos en la carrera por conseguir nuestras metas, y nos propone cómo usar el ejercicio y los nuevos retos como terapia para superar la ansiedad y las dificultades.

Tu libro se llama “Sé quién quieras ser”. ¿Crees que es posible conseguir ser todo lo que uno desea?

Es una afirmación con un poco de trampa, porque muchas veces me han dicho “entonces quiero ser millonario y tener un yate”. Pero yo pienso que ser quien uno quiere ser es algo mucho más sencillo, y en realidad, cuando uno vive lo que quiere vivir, cuando uno está en un momento de su vida en el que sigue algo porque le hace mucha ilusión, porque quiere conseguirlo, o porque le “quema” por dentro, es cuando consigue ser quién quiere ser. Por ejemplo, ser feliz contigo mismo, con tu entorno y, lógicamente, cuando tienes una actitud positiva y proactiva, podrás conseguir muchísimas más cosas que las que conseguirás con una actitud pasiva o negativa.

Además, podemos controlar la parte que nos atañe a nosotros, pero siendo conscientes de que existirán factores externos que nos van a condicionar, o nos van a poner “piedras” en ese camino que hemos labrado y por el que queremos seguir. Es como un videojuego en el que vas encontrando trampas, pero también sueles recoger una serie de cosas que te proporcionan vidas o herramientas para continuar; así es como debemos de verlo. Por lo tanto, es muy importante ser conscientes de nuestra situación, saber dónde queremos llegar, trazar un plan y, en base a ese plan, ser constantes.

Salir de la zona de confort, como tú hiciste participando en el Ironman, o en tu desafío “Renacer a pedales”, ¿puede ser una manera de darnos cuenta de que vamos por ese buen camino?

Claro que sí; estamos acostumbrados a nuestro día a día y a la rutina, y es muy difícil prescindir de eso. Generalmente nos da mucho miedo salir de la zona de confort, y lo que tenemos que hacer es enfrentarnos a los miedos, a esas cosas que en principio tememos, en muchos casos no porque sean peligrosas, sino porque son diferentes.

Entonces hay que enfrentarse a los miedos…

En mi vida he tenido muchos miedos y he pasado por momentos muy difíciles, y por eso puedo hablar con propiedad de ello. He sufrido crisis de ansiedad durante momentos determinados en los que, de ser una persona súper atrevida, me convertí en una persona que no podía hacer prácticamente nada. Hay momentos en los que hay que saltar e intentarlo, con una red de seguridad siempre, pero enfrentándote a tus miedos.

¿Cómo conseguiste librarte de las crisis de ansiedad?

En primer lugar, dándome cuenta de lo que me sucedía. Cuando tenía las crisis de ansiedad yo pensaba que me daba un ataque al corazón y que me iba a morir de lo mal que lo pasaba. Iba al hospital constantemente, y allí nadie me decía que tenía ansiedad; me decían que estaba bien. Hasta que un día llamé a mi madre y se lo conté, y ella contestó que se trataba de crisis de ansiedad. Una vez que fui consciente del problema, pedí ayuda, acudí a un psicólogo para que me explicara lo que me estaba ocurriendo y me enseñara a detectar cuándo se iban a producir esas crisis y cómo podía afrontarlas. Y él también me dotó de herramientas para que no llegara hasta ese punto.

Lo segundo que hice fue ir enfrentándome poco a poco a todas aquellas cosas que la ansiedad y la depresión me impedían llevar a cabo, apoyándome en una red de seguridad, y con terapia de choque. Esa terapia consistía en que cuando me veía capaz de enfrentarme a lo que me producía terror, lo primero que hacía era poner la red de seguridad de la que hablo, y que consistía, por ejemplo, en que me acompañase alguien cuando debía ir a algún sitio, o en desplazarme en autobuses que tenían paradas muy seguidas porque así, si me encontraba mal o me agobiaba, tenía la tranquilidad de que podía bajar rápido. Cuando me enfrentaba a estas situaciones me daba cuenta de que no ocurría nada, que no tenía esas crisis tan fuertes de ansiedad, y poco a poco fueron desapareciendo. Carentes de educación emocional.

¿Por qué existe un miedo generalizado a destacar? ¿Tiene que ver con complacer a nuestro entorno antes que a nosotros mismos?

Tiene que ver con complacer a los demás, y tiene también mucho que ver con la educación infantil que recibimos. En la educación que se imparte actualmente te explican cómo tienes que hacer las cosas, sin margen de hacerlo de manera diferente. Realmente se tendría que potenciar lo contrario, ya que cada individuo es diferente, piensa de forma distinta, y se defiende a su manera, y se deberían potenciar esas cualidades individuales. Ser ‘normal’ está sobrevalorado, y nos hace a todos grises, iguales y tristes, porque estamos matando una parte de nosotros mismos que no tiene que avergonzarnos, sino al contrario, ya que esa diferencia es la que nos va a hacer fuertes y potentes.

¿Crees entonces que estamos muy faltos de educación emocional?

“Los padres no deberían decirles a sus hijos cuando lloran que no lo hagan porque deben ser fuertes; hay que dejar que se expresen”. Sin duda. Vivimos en una sociedad muy exigente, y creemos que demostrar las emociones nos hace vulnerables, pero yo creo que esto no es así.

A propósito de ser feliz, dices que con todas tus hazañas y aventuras deportivas intentas ganar en felicidad. ¿Qué significa para ti esta palabra?

Siempre digo que hablo de la felicidad como un concepto en total. La gente dice que quiere ser feliz, pero ese sentimiento no tiene que ver con la perfección. La felicidad está en los pequeños momentos y en las pequeñas cosas de nuestro día a día. Para mí ser feliz es conseguir algo que me hacía mucha ilusión –como todos los retos que me he propuesto–, es haber pensado en un regalo para alguien y saber que le va a encantar, es disfrutar de un amanecer precioso mientras camino… Esto suena muy bonito y poético, pero nada más lejos de mi intención: es la realidad, y hay pequeñas cosas que sumadas nos proporcionan esa felicidad que todo el mundo quiere.

Dices que se puede “morir en vida”. ¿En qué casos ocurre?

Morimos en vida cuando no estamos siendo quienes queremos ser. Muchas veces, al vivir tan rápido como lo hacemos, con tantas obligaciones impuestas por la sociedad, que nos hacen crecer muy rápido y adaptarnos a situaciones con las que no estamos de acuerdo, sentimos que no podemos decirlo, que tenemos que conformarnos y vivir así. Y si no hacemos nada para cambiar esta situación, nos volvemos grises y conformistas, y vamos muriendo poco a poco, morimos cuando alguien nos quita una ilusión diciéndonos que no lo vamos a conseguir y pensamos que tiene razón y no lo intentamos y, por supuesto, cada vez que matamos nuestro niño interior, que siempre debe estar presente.

¿Qué actividades nos recomiendas para fomentar ese vínculo con nosotros mismos?

“La soledad nos va a mostrar nuestra verdadera cara –quiénes somos–, y eso nos dará muchas pistas para perfeccionarnos y para poder cambiar cosas que no nos gustan”.

Cada persona debe tener sus propios mecanismos. Cuando haces un viaje solo, por ejemplo, descubres muchísimo sobre ti mismo, y además tienes la oportunidad de conocer gente con opiniones diferentes; funciona muy bien. Pero yo creo que el secreto es que en tu día a día siempre reserves un rato para ti.

FUENTE: http://www.webconsultas.com/

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Denisse Troconis Aoun

Acerca de Denisse Troconis Aoun

Fundadora de TuESTIMA. Consultora Marketing Digital. Asesora Motivacional. Mamá Bloguera. Emprendedora. Líder Proactivo. Amante de la superación personal. Coach Autoestima Infantil.

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