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BIOGRAFÍA

Entrevista a: Ramiro Calle, El Maestro
“Pionero en la Disciplina del Yoga en España, Maestro y Escritor”

Ramiro Calle, es un maestro de yoga y escritor, pionero en introducir esta disciplina en España. Maestro de dos generaciones de yoguis. En enero de l971 abrió su Centro de Yoga llamado “Shadak”, por el que ya han pasado más de medio millón de personas. Entre sus 250 obras publicadas hay más de medio centenar dedicadas al yoga y disciplinas afines. Ha hecho del yoga el propósito y sentido de su vida, habiendo viajado en un centenar de ocasiones a la India.

ENTREVISTA

Fragmento de entrevista realizada por Raúl Santos.

¿Cómo es un día en la vida de Ramiro Calle? ¿Cómo desarrollas tu sadhana?

Mi vida es muy simple. Una vida muy normal. Escribo, atiendo personas que me necesitan, doy tres clases diarias de yoga, contesto correspondencia, y hago hatha-yoga y meditación. A veces veo a los amigos y charlamos sobre temas muy diversos. También conecto con gente de otros países que me piden consejos muy diversos. Llevo una vida de plácida rutina, pero la “Búsqueda” siempre está presente, siempre.

¿Cuánto tiempo le dedicas a tu meditación diaria?

Trato de meditar todos los días, una hora o más, según las circunstancias, pero desde luego trato de estar meditativo en la vida diaria. En fines de semana o vacaciones, si puedo, intensifico. También trato de hacer hatha-yoga todos los días, todos.

¿Qué sería de Ramiro Calle si no existiese el yoga?

Siempre he dicho que si no hubiera sido por el yoga, a ver si no hubiera acabado en una clínica psiquiátrica. Yo era un niño con una psicología muy difícil y luego fui un adolescente y un joven muy atormentado. El yoga me llegó cuando yo tenía 16 años, de la mano de un gran buscador llamado Rafael Masciarelli. Fue mi salvación en muchos sentidos. Por eso trato de devolver lo que yo recibí.

¿Cómo fueron los comienzos del centro de yoga? Si al día de hoy todavía a quien lo ve como una secta, no quiero imaginar en plena dictadura. ¿Te pusieron muchas trabas?

Iba a abrir una librería de orientalismo. Mi primera mujer, Almudena Hauríe, era otra gran buscadora y teníamos esa idea. Pero al final encontramos el piso en el que sigue estando el centro de yoga y emprendimos la gran aventura. Almudena siempre ha tenido unas dotes fabulosas para practicar las posturas del yoga, además de ser una gran meditadora. Empezamos en enero de 1971, sin saber cómo resultaría todo. Y aquí sigo, ya ves. Más de cuatro décadas y han pasado por el centro de yoga medio millón de personas. Eran tiempos muy difíciles para el yoga. No se podían conseguir libros y yo los pedía a Hispanoamérica, Francia e Inglaterra. Nadie sabía lo que era el yoga, solo poquísimas personas. Ahora está la yogomanía, y el yoga ha sido por muchos desvirtuado y falseado. El supermercado espiritual.

¿Has pensado alguna vez en escribir un libro sobre anécdotas del centro de yoga Shadak?

Hay infinitas anécdotas, porque son cuarenta y cuatro años. Pero ¿quién lo iba a editar? La mejor anécdota, si lo queremos decir así, es que durante dos años tuvimos una sola persona en uno de los horarios. Y que luego habrían de pasar medio millón de personas por el centro. Hoy el yoga se ha extendido sobremanera, pero hay que tener cuidado con la yogomanía y los pseudoyogas.

Cuando uno se inicia en la búsqueda de autoconocimiento, a ojos de los demás, parece que pierde de un plumazo todo el derecho a enfadarse o mostrar signos de inconformismo. ¿Qué opinas de ello? ¿Te ocurre a menudo?

He ido cambiando mucho. Pero la insatisfacción sigue asomándose, porque uno quiere que el alcance espiritual sea mayor. No suelo enfadarme, es un gasto de energía que no deberíamos permitirnos. La ira nos hace sus esclavos. Mal negocio.

¿Cómo podemos adaptar un “ejercitamiento” espiritual (sadhana) en la actualidad contemporánea y urbanita, cuando muchas veces de lo que menos disponemos es de tiempo?

Yo soy un yogui urbanita, básicamente, que trata de seguir aquello que recomendaba Buda: “Sosegado entre los desasosegados”. La Búsqueda es siempre difícil, para los más activos y para los más contemplativos, para los que viven en sociedad o se aíslan. No hay atajos para llegar al cielo.

¿Cómo seguir siendo individuos aun perteneciendo a una sociedad en la que parece que está todo orquestado para que no pensemos por nosotros mismos?

Aprendiendo a discernir y a salirse del circuito de los viejos patrones, condicionamientos, modelos y esquemas; desmantelando lo que no somos y es adquirido, para recuperar lo que somos. Para eso se nos han propuesto las vías espirituales y los métodos o herramientas.

¿De qué manera puede servir el yoga, o la enseñanza, en casos tan extremos como ser víctima del terrorismo, de una violación, bullying en los niños…?

Afrontar todo eso es un verdadero yoga, sin desmayar psíquicamente. La vida es la gran maestra, la mentora a veces que nos hace aprender con mucho dolor. La ecuanimidad es el secreto para muchas veces no enloquecer ante tanto espanto creado por el ser humano. Es que somos homo-animales y tenemos que seguir la senda para humanizarnos.

¿Cómo diferenciar integridad de ego?

Lo mejor con respecto a lo que exacerba el ego es no creérselo. El gran falsario del ego sólo quiere afirmarse y desarrollar sus enfermizas tendencias narcisistas. Hay que quitarle el alimento que le permite engordar.

¿Alguna vez has querido arrojar la toalla en tu propia búsqueda?

Bastantes, sobre todo cuando era un romántico de la Búsqueda y esperaba resultados más rápido o cuando uno comprueba con lucidez hiriente que va cometiendo error tras error. Pero aquí hay que recordar el adagio: “El mismo suelo que te hace caer es en el que tienes que apoyarte para levantarte”. La larga marcha de la autorrealización a veces se hace insufrible e interminable, pero si uno ha sido llamado interiormente, si en uno se ha activado el mecanismo de la Búsqueda, nada se puede hacer.

¿Qué extraerías como aprendizaje más relevante después de tantos años de rastreo interior?

Acabo de escribir un libro llamado “Lo  Que Aprendí en Cincuenta Años”. Claro que podría escribir otro diciendo lo que no aprendí. El sabueso no debe dejar de rastrear. Cada paso es la meta, cada momento es la inspiración. La compasión lúcida o la lucidez compasiva es lo más esencial. Y desde luego el sadhana, o sea la práctica.

¿Son la insatisfacción y el descontento dos factores intrínsecos del buscador?

Totalmente. Son una energía muy poderosa si sabemos encauzarla bien, son un motor, un empeño, un afán, una voluntad de ser lo que nunca hemos dejado de ser. Uno siente que no está completo y quiere completarse.

Son muchos los libros que nos insisten en estar siempre positivos, pero ¿pueden llegar a convertirse en un autoengaño o un freno para auto-conocernos?

La mayoría son un autoengaño, un placebo, un analgésico espiritual. Lo que hay que estar es en la lucidez y la compasión, no en ideas, conceptos o incluso la obligación de ser feliz. No busco la felicidad, busco la paz interior.

¿Es necesario tocar fondo para nuestro crecimiento personal?

No pocas veces se toca fondo. Caes y te levantas. Te despistas y regresas a la senda. Tropiezas, te caes, y te incorporas. Las dificultades juegan un gran papel, aunque no las queramos. El veneno hay que transformarlo en néctar. No es fácil. Hay que convertir el sufrimiento inevitable en consciente, como una pértiga para dar un salto más alto.

Si pudieras elegir solamente a uno, ¿cuál sería el maestro espiritual que entrevistarías?

Permíteme tres: Buda, Lao Tse, Jesús.

¿Cómo afronta y ve el futuro Ramiro Calle? ¿Qué proyectos tienes entre manos?

¡Ah!, ¿pero hay futuro? Ya apenas escribo. Trato más ahora en estar que en hacer, en ser que en enredar. A veces, como sabes, llevamos la maleta encima en lugar de depositarla en el suelo del tren y que él la lleve. Menos pensar y más conectar con lo que es. Más indulgencia, más humildad, más mirar el transcurso de los acontecimientos con ecuanimidad.

¿Algo que quieras expresar libremente y con total libertad?

Si a nadie le gusta sufrir, ¿por qué causamos tanto daño a los demás? Somos un yo-robótico y hay que hacerse consciente y virtuoso, saber amar, alimentar el propósito de no dañar a seres humanos ni animales. ¡Qué de atrocidades hace el homo-animal que somos, qué espanto, qué vergüenza, qué desdicha! Todo está dicho, pero nada está hecho. Sin el homo-animal este planeta sería un paraíso, por lo menos no se añadiría sufrimiento al sufrimiento.

FUENTE: http://raulsantoscaballero.blogspot.com

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Denisse Troconis Aoun

Acerca de Denisse Troconis Aoun

Fundadora de TuESTIMA. Consultora Marketing Digital. Asesora Motivacional. Mamá Bloguera. Emprendedora. Líder Proactivo. Amante de la superación personal. Coach Autoestima Infantil.

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