Cerrar

AUTOR: LOUISE HAY

Escritora y oradora estadounidense, considerada una de las figuras más representativas del movimiento del “Nuevo Pensamiento” y una precursora de los libros de autoayuda. En 1976 publicó su primer libro, “Sane su Cuerpo”, que hablaba de las principales enfermedades y su probable causa psicosomática. Esta lista fue ampliada y extendida en su libro oficial, “Usted puede Sanar su Vida” (1984), que se convirtió en un éxito y para 2008 seguía en las listas de superventas de Estados Unidos. Además de fundar un instituto de enseñanza, estableció una fundación y la editorial Hay House, que publicó varios trabajos de autores como Deepak Chopra, Wayne Dyer y Jerry Hicks, entre otros.

CONTENIDO: Destaca la estrecha y directa vinculación entre las pautas mentales y nuestra salud. Cuando nos enfermamos, el cuerpo nos habla acerca del tipo de pensamiento predominante que tenemos. Toda enfermedad es una lección que viene a decirnos algo.

Cuidemos nuestros pensamientos. Detengámonos y sintámonos a nosotros mismos. Enfoquémonos aunque sea unos minutos al día, en nuestro interior. Excelente!!!!

Mara Salas

Acerca de Mara Salas

Terapeuta Profesional. Positiva. Me gusta AYUDAR a la GENTE. Tengo la habilidad para proporcionarle a las personas la “FUERZA” y “PODER” que necesitan para que salgan adelante de cualquier adversidad.

1 Comment

  1. Tengo un edntimo amigo que sostiene que “los intuelcteales” deberedan restringir sus dichos pfablicos a la especificidad de la disciplina en la que aplican. So pena de decir pavadas sin darse cuenta. O de1ndose cuenta pero con otros intereses que hacen descender el temor al ridedculo. En general un intelectual suele mantener cierto temor, cuando se mediatiza, acaba compare1ndose con el resto de sus compaf1eros de trabajo y termina creye9ndose superior, o sea, haciendo el ridedculo.Personalmente no comparto con mi amigo, me parece que “los intuelcteales” son ciudadanos como cualquier otro, con la diferencia no menor de que tienen un entrenamiento especial en el uso del lenguaje y la capacidad de ane1lisis. En contrario, se verifica que la capacidad de ane1lisis se ve opacada o anulada por tres elementos, que resultan comunes a cualquier ciudadano: el prejuicio, la postura ideolf3gica (que en funcif3n de un ane1lisis puede ser simplemente un caso especial de prejuicio pero tambie9n un aparato interpretativo) y los contratos de locacif3n de servicios (le9ase quien garpa para que el supuesto intelectual analice y escriba).Sarlo hace tiempo que trabaja bajo encomienda y sigue una lednea, poco parecida a la que teneda previamente. Este1 bien, es libre. Pero entonces no mentemos me1s “intelectual” sino “comendera”Sarlo escribe “bien”, o sea, escribe con elementos que la mayoreda considera de buena escritura, cierto estilo, digamos. A su vez manifiesta una cantidad de elementos de importantes para exponer aristas y detectar nfacleos significativos.Es por eso que resulta tan sorprendente cuando en medio de otras apreciaciones que, se coincida o no resultan interesantes, dice pavadas de un orden de magnitud astronf3mico:toda la tradicif3n semif3tica vendreda en su contra en esos casos y ella, especialista, parece no verlo. Lo ve, pero sirve a la encomienda.Es que, en fin, cualquier persona en una posicif3n de poder nunca podreda dirigirse a sus “subordinados” en plano de igualdad, ni con chistes ni con un discurso tecnocre1tico. La diferencia de autoridad no hace, sin embargo, que la relacif3n no se establezca. Con el mismo criterio de Sarlo ningfan docente podreda jame1s dirigirse honestamente a sus alumnos o hacer una homorada… Quie9n le dijo a Sarlo que quienes reedmos del humor de Cristina estamos obligados a hacerlo o con temor? Se deduce de nuestras caras sonrientes? Se interpreta de nuestro lenguaje corporal? Difedcil que nos vea sentados en nuestras casas frente al TV… Entonces? Entonces que esa interpretacif3n forzada no es tal interpretacif3n, es una proyeccif3n. Como se cansaron de forzar la lednea intencionalista (aquella de “hacen tal cosa pero en realidad su intencif3n es tal otra”) y tambie9n la psicologista (aquella de Cristina este1 desequilibrada) pretenden ahora ir por la psicologista popular, o sea, interpretar el nivel deontolf3gico de la psiquis popular, lo que debe ser que nos pasa por la cabeza.Forzar ased el discurso a la manera de Sarlo, era algo que se ensef1aba antaf1o, para aprender a hacerlo bien, sin que se note. Cuando se nota, es que no se maneja el arte necesario. Y es que tal vez Sarlo debiera ser conciente de la especificidad de sus pre1cticas y saberes, ya que no es que se puede poner a analizar fedsica cue1ntica. O poledtica. Pero en realidad de poledtica habla, y debe hablar, cualquier ciudadano. Pero no como intelectual.A esto ha caeddo el periodismo argento y sus “intuelcteales” del poder.Ladislao FokasPD: la obra “cle1sica” de Sarlo tampoco me gustf3.

  2. Tengo un edntimo amigo que sostiene que “los intuelcteales” deberedan restringir sus dichos pfablicos a la especificidad de la disciplina en la que aplican. So pena de decir pavadas sin darse cuenta. O de1ndose cuenta pero con otros intereses que hacen descender el temor al ridedculo. En general un intelectual suele mantener cierto temor, cuando se mediatiza, acaba compare1ndose con el resto de sus compaf1eros de trabajo y termina creye9ndose superior, o sea, haciendo el ridedculo.Personalmente no comparto con mi amigo, me parece que “los intuelcteales” son ciudadanos como cualquier otro, con la diferencia no menor de que tienen un entrenamiento especial en el uso del lenguaje y la capacidad de ane1lisis. En contrario, se verifica que la capacidad de ane1lisis se ve opacada o anulada por tres elementos, que resultan comunes a cualquier ciudadano: el prejuicio, la postura ideolf3gica (que en funcif3n de un ane1lisis puede ser simplemente un caso especial de prejuicio pero tambie9n un aparato interpretativo) y los contratos de locacif3n de servicios (le9ase quien garpa para que el supuesto intelectual analice y escriba).Sarlo hace tiempo que trabaja bajo encomienda y sigue una lednea, poco parecida a la que teneda previamente. Este1 bien, es libre. Pero entonces no mentemos me1s “intelectual” sino “comendera”Sarlo escribe “bien”, o sea, escribe con elementos que la mayoreda considera de buena escritura, cierto estilo, digamos. A su vez manifiesta una cantidad de elementos de importantes para exponer aristas y detectar nfacleos significativos.Es por eso que resulta tan sorprendente cuando en medio de otras apreciaciones que, se coincida o no resultan interesantes, dice pavadas de un orden de magnitud astronf3mico:toda la tradicif3n semif3tica vendreda en su contra en esos casos y ella, especialista, parece no verlo. Lo ve, pero sirve a la encomienda.Es que, en fin, cualquier persona en una posicif3n de poder nunca podreda dirigirse a sus “subordinados” en plano de igualdad, ni con chistes ni con un discurso tecnocre1tico. La diferencia de autoridad no hace, sin embargo, que la relacif3n no se establezca. Con el mismo criterio de Sarlo ningfan docente podreda jame1s dirigirse honestamente a sus alumnos o hacer una homorada… Quie9n le dijo a Sarlo que quienes reedmos del humor de Cristina estamos obligados a hacerlo o con temor? Se deduce de nuestras caras sonrientes? Se interpreta de nuestro lenguaje corporal? Difedcil que nos vea sentados en nuestras casas frente al TV… Entonces? Entonces que esa interpretacif3n forzada no es tal interpretacif3n, es una proyeccif3n. Como se cansaron de forzar la lednea intencionalista (aquella de “hacen tal cosa pero en realidad su intencif3n es tal otra”) y tambie9n la psicologista (aquella de Cristina este1 desequilibrada) pretenden ahora ir por la psicologista popular, o sea, interpretar el nivel deontolf3gico de la psiquis popular, lo que debe ser que nos pasa por la cabeza.Forzar ased el discurso a la manera de Sarlo, era algo que se ensef1aba antaf1o, para aprender a hacerlo bien, sin que se note. Cuando se nota, es que no se maneja el arte necesario. Y es que tal vez Sarlo debiera ser conciente de la especificidad de sus pre1cticas y saberes, ya que no es que se puede poner a analizar fedsica cue1ntica. O poledtica. Pero en realidad de poledtica habla, y debe hablar, cualquier ciudadano. Pero no como intelectual.A esto ha caeddo el periodismo argento y sus “intuelcteales” del poder.Ladislao FokasPD: la obra “cle1sica” de Sarlo tampoco me gustf3.

Déjanos saber tu opinión ...