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Las etapas del amor en las relaciones de pareja

Una historia de amor, nace, evoluciona y madura. Cada fase comporta un acoplamiento que, si se produce de forma satisfactoria, puede hacernos muy felices.

A medida que la relación de pareja evoluciona, a partir del noviazgo, el amor cambia, adopta formas nuevas, crece, se transforma y reinventa en cada etapa. La fase inicial del enamoramiento dará paso, de manera progresiva, a un amor menos pasional, pero mucho más sólido y real.

A lo largo de ese viaje hacia el amor maduro, aparecerán las inevitables y temidas crisis, que en algunos casos acabarán por truncar la relación y ponerle punto final. Pero si la pareja logra superar los desencuentros, el amor saldrá fortalecido. El amor llega a su madurez plena cuando descubrimos de nuevo a la persona amada, tal como es, sin las vendas del amor ciego.

Cabe resaltar, que indiscutiblemente es determinante para alcanzar el bienestar y la armonía en todas las áreas de nuestra vida, inclusive en nuestra relación de pareja; el desarrollo del amor propio, en cada uno de los miembros de la relación.

Gozar de una alta autoestima constituye el punto de partida. Si nosotros mismos no nos amamos, va a hacer muy difícil que otra persona lo haga. La responsabilidad de ser felices, es individual y no admite representantes.

Las etapas del amor

  1. EL ENAMORAMIENTO

Los enamorados gozan de un estado de ánimo tan especial que sienten que el mundo entero ha cambiado; todo tiene un brillo más intenso, la vida posee un significado nuevo, las preocupaciones se convierten en insignificancias. Enamorarse es un estallido de hormonas, una experiencia mágica que provoca cambios físicos y psicológicos. Las personas enamoradas, se sienten mejor consigo mismas, más atractivos, y son más optimistas. Todo ello revierte en un aumento de la propia autoestima y en una mejora de la relación que mantienen con los demás.

Los amantes tienden a idealizarse. Perciben al otro como casi perfecto, se enaltecen sus virtudes y se niegan los defectos. Simplemente no se perciben o se les resta importancia. Al mismo tiempo, cada uno de los miembros de la pareja, intenta dar a conocer lo mejor de sí mismo, ocultando las partes menos amables, llegando incluso a alterar la identidad. Según los científicos, esta etapa ideal tiene, una duración máxima aproximada de 24 meses. A partir de entonces, la locura amorosa, decaerá y la relación de pareja tendrá la oportunidad de evolucionar hacia el amor maduro.

  1. LA CRISIS

En algún momento, los componentes de la relación de pareja, despertarán del hechizo y descubrirán los aspectos negativos del otro, aquellos que mientras estuvieron enamorados pasaron por alto o pensaron que podrían cambiar. Ese desencanto puede producirse de manera repentina o de forma gradual, pero lo cierto es que la ilusión de “pareja ideal” se esfuma, y es entonces cuando debemos enfrentarnos  a una persona de carne y hueso, con sus defectos y limitaciones.

Algunas personas no logran superar la pérdida de pasión o no aceptan los defectos que descubrieron en su pareja y deciden poner fin  a la relación, porque sienten que ya no funciona. Si la pareja continua deberá realizar ajustes y resolver algunos temas, como la relación con las respectivas familias, los encuentros con los amigos, la organización económica, la repartición de las tareas domésticas etc. En muchas de estas cuestiones se llegará a acuerdos sin problemas, pero en otras, la negociación será larga y conflictiva.

  1. PLENITUD AMOROSA    

El primer paso para superar la crisis es que ambos miembros de la pareja tomen la decisión de hacerse cargo de su propia vida, de trabajar para cubrir las propias carencias sin depositar en el otro esa pesada carga. Cuando eso ocurra, la pareja abandonará la lucha por el poder y cada uno de los miembros dejará de esperar que el otro cambie, para centrar las energías en producir cambios en sí mismos, pensando no sólo en el propio bienestar, sino también en el beneficio de la pareja. En ese camino, ambos miembros de la pareja evolucionaran hacia otro tipo de relación en la que se producirá la aceptación plena del otro, con sus virtudes y defectos. Aunque las crisis volverán a presentarse de vez en cuando, los periodos de estabilidad serán mucho más largos. En esta etapa nuestro cerebro liberará otro tipo de sustancia: las endorfinas que nos despertarán sensaciones de placer, bienestar y alegría, y nos ayudarán a tener una percepción optimista de la vida.

Isabel Aoun González

Acerca de Isabel Aoun González

Directora Editorial. Abogada. Asesora Motivacional. Blogger. Apasionada por convicción de la salud física,mental y espiritual. Dedicada a la búsqueda de herramientas que contribuyan con el bienestar integral.

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