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Cómo recuperar la ilusión y no perder nuestro norte

La ilusión es necesaria para ser feliz. Algunos la definen como un estado emocional positivo caracterizado por la combinación entre el deseo por conseguir un objetivo y la creencia de que dicho objetivo puede llegar a obtenerse. Se trata por lo tanto de una emoción positiva que impulsa o motiva nuestras conductas.

El motor de la ilusión es la motivación intrínseca (personal) y la motivación extrínseca (externa a nosotros).La falta de motivación es causa y consecuencia de la falta de interés, que produce como resultado la no consecución de nuestros objetivos. Asimismo, la falta de motivación se asocia en muchas ocasiones con problemas emocionales como la ansiedad, depresión o estrés crónico.

La motivación aumenta los niveles de ilusión, siendo la motivación intrínseca la más poderosa a la hora de aumentar nuestro nivel de ilusión. Ahora bien, si no hay nada que te haga ilusión, no podrás ser feliz y peor aún, existen muchas posibilidades de iniciar un espiral de tristeza, ansiedad o depresión.

La falta de ilusión puede ser temporal y responder a una reacción normal ante eventos estresantes, como una separación, muerte de un ser querido, perdida del trabajo, enfermedad, entre otras) o bien, tener un carácter permanente afectando negativamente tu vida cotidiana. En este último supuesto, si la persona no logra por si misma salir de esa situación, debe buscar ayuda especializada (psicoterapeuta, coach, psicólogo o psiquíatra, según el caso).

La falta de ilusión trae como consecuencias:

  1. Tristeza, sensación de soledad e indefensión, ansiedad y en ocasiones depresión.
  2. Ausencia de propósitos, metas y objetivos. Existe una estrecha vinculación entre la ilusión y nuestras metas; la falta de metas hace que no tengamos ilusión, y la falta de ilusión hace que no tengamos metas.
  3. Sentimiento de insatisfacción permanente. Sensación de vacío y de estar atrapada/o y sin salida.
  4. Perdida del interés por actividades que anteriormente eran objeto de disfrute. Llegando a sentir desconocimiento acerca de lo que podría agradarle o interesarle a la persona que la padece. Expresión relacionada: “me siento perdida/o, sin ilusión, no sé lo que quiero”.
  5. Resistencia a aceptar el entorno real en el que se encuentra. La persona desea tener otro tipo de vida o cambiar aspectos importantes de ella, pero no toma acción.
  6. En la relación de pareja, conlleva aburrimiento, sensación de desapego, decepción, discusiones frecuentes, necesidad de pasar poco tiempo con la pareja y buscar nuevas actividades para evitarla.
  7. Hacia el trabajo, desgano a la hora de desempeñar la labor, bajo rendimiento, ausencia de deseo de promoción, desinterés por las relaciones con los compañeros de trabajo, sensación de pérdida de tiempo, sentimiento de amargura, cansancio, fatiga, y otros síntomas.
  8. Sensación de víctima, baja autoestima, mal humor.

Cómo impulsar y recuperar la ilusión

Cómo recuperar la ilusión y no perder nuestro norte

El primer paso es practicar “el agradecimiento” a diario, desde que abres los ojos, y de manera especial cada vez que estés enojada/o por alguna circunstancia. Detente, respira y dirige tus pensamientos a agradecer todas las cosas maravillosas que tienes, empezando por la vida. Esto solo te llevará escasos minutos y pasarás de la sensación de rabia o molestia a una emoción más positiva. No se puede estar molesto y agradecido al mismo tiempo.

El segundo paso consiste en hacer una revisión de las actividades que realizas diariamente. Esta acción te permitirá detectar si tu día está lleno de obligaciones o si hay un equilibrio entre la lista de deberes y los períodos de esparcimiento. En efecto, a veces nos damos cuenta, por lo general cuando la desesperanza, la ansiedad y la tristeza se instalan, que pasamos la vida haciéndole la vida fácil a los demás, llámense familia, pareja, hijos, o amigos, porque como expresa un afamado motivador, nos enseñaron a ser buenos y no felices, olvidándonos de nosotros mismos.  ¿Te has preguntado en alguna oportunidad si en tu vida haces lo que te gusta o sólo lo que debes o te obligas a hacer? Si tu día a día está repleto de obligaciones, busca alguna actividad que te agrade que puedas hacer a diario o por lo menos 1 a 2 veces por semana, no importa si su duración es sólo de 1 hora o 40 minutos. Te permitirá conectarte contigo, con el bienestar y la alegría que mereces.

Otros tips:

  • Practica la asertividad, en todas las áreas de tu vida. Trabajo, familia, pareja, hijos y amigos o conocidos. La asertividad consiste en expresar lo que realmente pensamos o deseamos, de buena manera, y respetuosamente. Haciendo que nuestros “SI” y nuestros “NO”, tengan un sincero y real sentido. Lo cual abarca la fijación de límites. Recuerda: las personas llegan hasta donde tú se los permitas. ¡Cuidado!
  • Plantéate metas con expectativas realesen cuanto a plazos y mecanismos para conseguirlas, desde iniciar algún curso que te guste, aprender un idioma, practicar algún deporte, planificar un viaje, etc.
  • Mejora tu apariencia personal, cuida tu alimentación, realiza actividades físicas, camina, asiste al gym o practica algún deporte. Trabaja tu autoestima, sentirse bien con uno mismo es la base del bienestar personal.
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Isabel Aoun González

Acerca de Isabel Aoun González

Directora Editorial. Abogada. Asesora Motivacional. Blogger. Apasionada por convicción de la salud física,mental y espiritual. Dedicada a la búsqueda de herramientas que contribuyan con el bienestar integral.

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