El embudo del agotamiento

El embudo del agotamiento es algo que nos puede ocurrir a cualquiera de nosotros. Imagina un embudo, el círculo superior representa como son las cosas cuando vivimos una vida plena y equilibrada. A medida que las cosas se van complicando, muchos de nosotros tendemos a dejar de lado algunas cosas para centrarnos en aquellas que nos parecen importantes. El círculo se estrecha, igual que nuestras vidas. Si el estrés continúa, renunciamos a más y más cosas. El círculo se estrecha cada vez más.

A menudo, lo primero que dejamos es aquello que nos satisface más, pero lo consideramos opcional. El resultado es que al final nos quedamos sólo con trabajo o con otros estresadores que nos dejan sin recursos, sin la capacidad de reponernos y sin nada que no satisfaga. El resultado es el agotamiento. El embudo se crea a medida que se va estrechando el círculo de tu vida para centrarte en resolver tus problemas inmediatos. En la caída por el embudo, vas dejando más y más cosas que te producen satisfacción, con la idea de dejar espacio a las cosas más importantes, como el trabajo. Continuas dejando más actividades que te llenaban, y que sientes cada vez más agotado, indeciso e infeliz. Cuando por fin te das cuenta, resulta que eres una sombra de tu antiguo yo.

El embudo del agotamiento puede pasarnos a cualquiera de nosotros. Si tienes mucho trabajo o te sientes desbordado por algún otro motivo, es totalmente natural dejar espacio para simplificar temporalmente tu vida. En general, eso significa renunciar a una afición o a parte de tu vida social para poder concentrarte en el trabajo. Para evitar caer irremediablemente en el embudo del agotamiento, debemos estar atentos a la siguiente lista de los síntomas más comunes de estrés, depresión y agotamiento mental:

  • Tener cada vez peor humor o estar más irritable.
  • Limitar tu vida social o simplemente no querer ver a nadie.
  • No querer enfrentarte a las actividades normales como abrir el correo, pagar las facturas o devolver las llamadas.
  • Sentirte cada vez más agotado.
  • Dejar de hacer ejercicio.
  • Posponer tus deseos por superar los plazos de entrega de tus trabajos.
  • Cambio en los patrones de sueño: dormir mucho o dormir muy poco.
  • Cambio en los hábitos alimentarios.

¿Alguno de estos puntos te resulta familiar? ¡Debes empezar a alimentar tu alma!

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