La verdadera compasión
Como seres humanos estamos constantemente expuestos a la dualidad. Nuestro sentido de separación nos hace percibir un mundo dividido en la superficie, donde la oscuridad pareciera reinar. Sin embargo cada uno de nosotros tiene el poder de elegir hacia qué lado mirar. Siempre podemos observar por debajo de esa superficie para darnos cuenta de que también en medio del aparente caos, hay una gran oportunidad para el cambio y para la evolución de la conciencia humana.

En el libro “El poder contra la fuerza”, el Dr. David Hawkins nos muestra cómo podemos comenzar a actuar desde el Poder del Espíritu, en lugar de la fuerza del ego. Reconociendo el poder que cada uno tiene como individuo para cambiar el mundo (para bien o para mal) según sea nuestro nivel de consciencia. En este caso, el poder sería una potente energía que fluye naturalmente con los procesos vitales, mientras que la fuerza sería nuestros vanos intentos por conocer y controlar los sucesos desde la mente y el cuerpo.

Por lo tanto, en lugar de reforzar la separación; alimentando el miedo, el drama y el dolor de quienes sufren, la invitación es a conectarnos con la fuerza de nuestro espíritu para inundar al mundo de acción compasiva.

A la persona que se siente enferma, podemos visualizarla sana y llena de alegría. A las familias que sufren por la pérdida de un ser querido, imaginémoslas unidas, reconfortadas a pesar de la pena. A quien sufre por hambre, veámoslo rodeado de comida y amor. No importa que no sepamos sus nombres ni conozcamos sus caras.

Ofrezcamos nuestra mejor vibra a quienes están atravesando un momento difícil en sus vidas. Sintamos compasión, seamos empáticos con su dolor, pero no le demos nuestra lástima. Ni les hace bien ni la necesitan, nosotros tampoco, el mundo menos. Es así como verdaderamente estamos ayudando.

La verdadera compasión

Se trata de estar en el mundo, pero no ser del mundo. No dejarnos arrastrar por la oscuridad de nuestras propias sombras, pero tampoco negarlas. De esta forma dejaremos de reflejar nuestros propios miedos e inseguridades en los demás.

Seguir afirmando que el mundo parece ser un caos, ya lo sabemos. Lo importante es preguntarnos qué estamos dispuestos a hacer cada uno de nosotros para manifestar el cambio que anhelamos. ¿Qué acciones necesitamos tomar, desde lo individual, que a fin de cuentas es sobre lo único que tenemos control, para contribuir con un mundo mejor? Siguiendo con la propuesta del Dr. Hawkins: ¿Estamos dispuestos a usar nuestro verdadero poder y dejar a un lado la fuerza? El cambio no solo viene dado por las grandes obras, también es la sumatoria de los pequeños pasos que damos dentro de nuestra cotidianidad y que impactan más temprano que tarde nuestro entorno. Ser honestamente compasivos, forma parte de ello. Ser la calma en medio de la tormenta, a veces puede ser nuestra mejor contribución.

No esperes que lo haga el otro. Si menos del uno por ciento de la población lo hace, crearíamos un efecto beneficioso y curativo que serviría de contrapeso al efecto negativo de quienes no vibran en esta misma frecuencia.

Significa que si de manera individual consigues mantener la vibración de la compasión la mayor parte del tiempo, proyectando solamente pensamientos de paz y de amor sobre aquellos que sufren, en realidad estás compensando aproximadamente a 90.000 personas que sienten miedo, ira, apatía o desesperación.

¿Queremos un mundo mejor? ¡Construyámoslo!

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