Rompamos el estigma… Es tiempo de hablar

La depresión no es un problema de carácter o falta de voluntad de quien la padece. Es un trastorno orgánico que involucra un desbalance bioquímico pero sobre todo es un desajuste emocional y afectivo. No solo afecta de forma negativa el organismo, también suele ser la raíz de muchos otras condiciones médicas, ya que desestabiliza alguno de los sistemas más importantes del organismo, incluyendo el sistema nervioso central, endocrino e inmunológico. En ocasiones también puede tener un impacto sobre el sistema digestivo.

Lamentablemente es un tema del que a muchos les cuesta hablar. Es una condición que sigue siendo subestimada hasta el punto de considerarse como “normal” el hecho de que una persona esté deprimida a consecuencia del ritmo estresante con que se vive en esta época. O lo que es peor, se utiliza la frase “estoy depre” con tanta ligereza que pareciera haberse convertido en una moda absolutamente cruel y profundamente dolorosa.

Si alguien a quien conoces está atravesando una depresión, no lo/a juzgues, sólo escúchale. A veces con solo prestar atención, mostrándonos compasivos, podemos hacer una gran diferencia. De esta forma la persona sabe que tiene alguien en quien confiar y que puede acudir a ti cuando lo necesite. Si es alguien muy allegado, hace bien conocer sobre la enfermedad para entenderla y así poder brindar el apoyo necesario de la manera más adecuada posible. Es importante también que le sugieras que busque la ayuda que necesita. Por favor no le cierres las puertas de tu corazón, ni subestimes sus síntomas, especialmente si habla de suicidio de manera recurrente.

Si eres tu quien está experimentando un periodo depresivo, por favor infórmate sobre la enfermedad, habla con tus familiares, busca la ayuda médica que necesitas, pero no te quedes callado/a. Al hacerlo estás dándole más fuerza al estigma.  La depresión no es nada por lo cual sentir vergüenza, al contrario, puede ser una experiencia increíblemente transformadora que ha tocada a tu puerta y que si le das el permiso, puede llevarte al siguiente escalafón en tu evolución espiritual.

Si has leído otros de mis artículos sobre la depresión, probablemente sabes que yo también estuve allí, por lo tanto sé que muchas veces preferimos llevar esta enfermedad en silencio, por el temor a ser rechazados, pero desde lo profundo de mi corazón te digo, nada vale más que el sentimiento de paz que te prometo lograrás experimentar una vez que decidas enfrentar tu condición y superarla.

Quiero que sepas que la ayuda está ahí fuera. Puedes acudir a tu médico o consejero (psicólogo, psiquiatra, terapeuta, etc.) En muchos países existen líneas de crisis a las que puedes llamar. Nadie dice que tienes que recorrer este camino tu solo/a. Dios te ama demasiado para permitirlo.

¡Rompamos el estigma!… Es tiempo de hablar.

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