¿Sientes que el año pasa volando, y aún sigues en el mismo lugar?

Sinceramente, el éxito no es producto de la suerte. Un gran mentor, Jim Rohn, dijo:

¨El éxito no es ni mágico ni misterioso. El éxito es la consecuencia natural de aplicar consistentemente sus principios básicos¨.

Así que para ayudarte a lograrlo, te enseñaré 4 reglas. Primero, unas cosas que debes saber…

Cada regla consiste en una disciplina concreta y específica.

A través de cada regla voy a mostrarte una manera de encontrar tu camino al mayor éxito del que puedes imaginar.

Además de leer las reglas, te voy a pedir que las practiques. Que las conviertas en bases sobre las cuales tomar decisiones y formar tus hábitos. Si lo haces, puedo prometerte que descubrirás una cosa que marcará un antes y un después en tu vida…

Sabrás que el éxito es para ti.

Esta es la primera regla, el principio de tu encuentro con el éxito.

¿Todo listo para empezar? ¡Hagámoslo!

REGLA #1: COLECCIONA BUENAS IDEAS

Si escuchas o lees una idea, o una frase, que te inspira… tómala y escríbela. Luego, en los momentos difíciles o desafiantes, sumérgete en todas esas ideas que cambiaron tu vida.

  • Las ideas que salvaron tu pareja.
  • Las ideas que te ayudaron a tomar valor y motivarte de los tiempos difíciles.
  • Las ideas que te ayudaron a lograr objetivos en tu profesión, tu carrera o negocios.

Colecciona buenas ideas.

Hoy comienza a escribir tu nuevo cuaderno o diario personal de notas, y hazte coleccionista de buenas ideas para liderar tu vida, tu negocio, tus relaciones, para pensar en tu futuro.

REGLA #2: HAZ BUENOS PLANES

Sigamos con la segunda regla. Aquí vas a aprender por qué la mayoría de la gente se enfrenta al futuro con miedo en lugar de motivación y entusiasmo.

La mayoría de las personas no diseña su día, tampoco su semana o el mes, y generalmente esperan hasta el último día para pensar en algunos de sus deseos para el próximo año. Pero son sólo deseos, no metas claras, con intención y planes concretos que los acercan a realizarlas. Por eso no sienten entusiasmo por el futuro.

Así que no empieces tu día hasta que esté bastante bien diseñado, cuando al menos hayas determinado las cosas más importantes. Sí, deja también espacio para improvisar, pero termínalo antes de empezar. Haz lo mismo con tu semana, no la empieces hasta haber definido tu misión. Asigna a cada día un tema específico y alinea los proyectos y actividades. Pon tu mente y tu corazón a trabajar juntos en esto.

Lo mismo para el mes que viene, no lo empieces hasta que tengas un plan escrito y hayas decidido qué harás con tu tiempo. Escribe todo lo que quieres que suceda en ese mes.

Haz buenos planes

Y sobre todo el plan más grande, no arranques el año hasta que hayas fijado tus metas en papel. Y revísalas hasta saber qué es exactamente lo que quieres.

REGLA #3: DATE TIEMPO

En la tercera regla, voy a compartirte mi secreto para darle dirección a los impulsos y lograr mejores resultados de lo normal. Este es un principio que comparto con mis clientes para ayudarlos a alcanzar sus metas y progresar de forma consistente.

Y si ellos pudieron lograrlo… tú también puedes.

La mayoría de las personas están muy apuradas por conseguir muy poco. Piden poco de la vida, y esperan poco… un poquito de acá, otra cosa chiquita de allá… Entonces suelen conformarse con…

¡Exacto! Poco, y en poco tiempo. Sin embargo, se necesita disciplina para construir una carrera fuerte, y toma tiempo hacer cambios para evolucionar. Se necesita paciencia para refinar las ideas y la acción. Para dominar una habilidad antes de ir a la siguiente. Se necesita actuar para aprender, crecer, desarrollarse y producir los resultados que uno realmente quiere.  

Date tiempo.

Practica la paciencia, porque es vital si quieres realizar tus sueños. Aunque te suene increíble: La paciencia produce resultados más rápido.

REGLA #4: CAMBIA

En esta última, voy enseñarte algo que aprendí de uno de mis mentores. Es algo muy simple. Tan simple como poderoso, si lo aplicas en todo desafío o problema que encares en tu vida, sin excepción.

Imagínate que yo era un niño de unos 11 o 12 años, muy curioso y ávido por aprender cosas que me hicieran ¨pensar¨, cuando merodeando por una biblioteca, encuentro con mi mirada un libro que enseguida me llama la atención. Así que parándome encima de un banquito, me acerco más para tomarlo, y entonces veo la portada y el título… Tus Zonas Erróneas, Wayne W. Dyer.

Leyendo ese libro, sumergiendo mi mente en las ideas de este hombre, encuentro una frase que queda grabada en mi cabeza:

¨Cuando cambia la manera en que ves las cosas, las cosas que ves cambian¨.

Sí, ya sé que esa frase se hizo archi-conocida, y hoy seguramente la ves en muchos muros de Facebook. Pero… ¡Wow! En ese momento quedé asombrado del mensaje que Wayne estaba transmitiendo (deberías ver mi cara de emocionado al contarte esto).

Sinceramente, esta idea tiene un potencial enorme para cambiar tu destino. Y además nos introduce a la cuarta y última regla para encontrarte con el éxito. Aún sigo sintiéndome tan curioso como aquel día del libro, ahora por saber hasta dónde puede llevarte a ti esta regla.

Cambia.

¿Cuál es la mejor manera de encarar un desafío o un problema? Como una oportunidad para crecer, para tomar nuevas decisiones. Y cambiar si es necesario, elegir otra actitud si es necesario, descartar viejas formas de pensar si drenan tu energía y no te ayudan a progresar.

Cuando cambias, cuanto más creces, te encuentras con más éxito del que puedes imaginar.

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