Sorpresa en depresión… ¿Una invitada en pacientes con cáncer?

Una persona que está encarando un diagnóstico de cáncer experimentará diferentes niveles de estrés y trastornos emocionales, por lo tanto, no es de extrañar que pueda estar vulnerable a sufrir de depresión. Este trastorno del ánimo no solo afecta al paciente, también a sus familiares, quienes se ven impactados profundamente por esta condición.

Las estadísticas han demostrado que la depresión afecta del 20 al 30 por ciento de las pacientes con cáncer de seno. Otro dato interesante es que la prescripción de fármacos antidepresivos en pacientes con cáncer de mama es frecuente, situándose alrededor del 20 por ciento, siendo superior a la cifra de pacientes con otros diagnósticos de cáncer.

El miedo a morir, la interrupción de los planes de vida, los cambios en el cuerpo que por supuesto afectan la autoestima, los cambios en el estilo de vida y en el rol social, preocupaciones de índole financiero y legal, todos estos cambios son aspectos en la vida de una persona con cáncer que sin lugar a duda le roban la tranquilidad. Adicionalmente, la mujer que atraviesa un cáncer, especialmente si es madre, experimenta algún grado de culpa porque siente que en algún momento dejará abandonada a su familia.

La tristeza y el dolor son reacciones normales debido a la crisis que experimenta el paciente con cáncer, e incluso se reconoce que puede haber un duelo por la pérdida, en este caso de la salud y la posibilidad de muerte, presentándose en diferentes matices: aflicción, pena, pesar y/o sufrimiento. Lo sobrellevamos o aguantamos con fortaleza o debilidad, con resignación o con rabia. El duelo no es un trastorno mental y forma parte del proceso que debe atravesar el paciente. Sin embargo, aunque la tristeza es un sentimiento totalmente normal del ser humano presente tanto en la depresión como en la etapa de duelo, es importante distinguir entre un grado de tristeza normal y un episodio depresivo. La pérdida de interés por el entorno de manera prolongada,

es uno de los síntomas más comunes en la depresión.

En una publicación de la revista Psiquiatría Biológica, se recomienda que “la depresión debe diagnosticarse y tratarse aunque se manifieste de inmediato tras el diagnóstico de cáncer de mama, puesto que ello tiene un beneficio en el funcionamiento psicológico y la calidad de vida de las pacientes, pero también en la respuesta al tratamiento oncológico y la supervivencia a largo plazo”.

Los siguientes son algunos indicadores que pueden sugerir una intervención temprana: 

-Una historia de depresión.

-No contar con el suficiente apoyo social o familiar, por ejemplo: una persona no casada, pocos amigos, un ambiente de trabajo con poco contacto social.

-La persona ha caído en un círculo vicioso de pensamientos negativos y creencias irracionales en relación a su diagnóstico.

-Un recrudecimiento temprano del cáncer.

¿Qué hacer?

-Buscar ayuda de un psicoterapeuta, psicólogo o consejero. Se ha demostrado que una intervención oportuna de este tipo reduce los síntomas psicológicos, especialmente en las mujeres diagnosticadas con cáncer de mama. Cita la mencionada revista que se han obtenido reducciones totales de la sintomatología depresiva en pacientes con este tipo cáncer, que asistieron durante un año a una terapia grupal de apoyo y parciales tras seis meses de intervención.

-No aislarse. Seguir presente en sus rutinas diarias, en la medida de lo posible, para no sentir que ha perdido terreno ante la enfermedad en relación a sus roles sociales. Por ejemplo, seguir siendo esposa, madre, trabajadora, amiga y pariente.

-La familia juega un rol muy importante. Actuar de manera franca y abierta, expresar los sentimientos de manera directa, mostrarse compasivos y afectuosos, enfocarse en las soluciones y no en el problema son actitudes que disminuyen el riesgo de depresión en el paciente.

-En la medida de lo posible realizar algún tipo de actividad física ya que estudios han demostrado que tener sesiones de ejercicio físico mejora no sólo el funcionamiento cardiopulmonar, sino también el estado psicológico de pacientes supervivientes de cáncer de mama, incluso en mayor medida que las intervenciones de tipo psicológico.

-No sobrestimar las reacciones emocionales ante la enfermedad. No dejar que el drama ni la autocompasión tomen el control. Aprender a manejar los sentimientos de desesperanza, impotencia, inutilidad y culpa, observándolos desde la distancia, entendiendo que detrás de toda crisis, enfermedad o circunstancia aparentemente desfavorable o negativa, siempre hay escondida una intención positiva que en ocasiones nos es difícil reconocer, pues el dolor nos ciega, pero que al hacerlo descubriremos una cara de la vida totalmente diferente y más humana. Las crisis son siempre una oportunidad para dejar salir lo mejor de cada uno de nosotros. Descubrir que tenemos un abanico de fortalezas y habilidades que nunca imaginamos poseer o que quizás subestimamos.

Ten presente que atender una enfermedad como el cáncer es más fácil si se transita junto a los seres queridos. Te invito a compartir esta información con ellos y en tus redes sociales para que juntos formemos conciencia del cuidado de nuestra salud en lo mental.

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