Transformación y trascendencia

Una Mariposa Monarca estuvo en mi cuarto revoloteando dos días y al segundo día se posó sobre mi cama. La sacaba y volvía nuevamente a donde yo estaba.

Fue cuando pude observar que tenía una parte de su cuerpecito lastimado… Estaba herida. La sostuve y enviándole amor calmadamente se quedó sobre mi mano.

Me invitó a la siguiente reflexión: ¿eres como una mariposa? Que tras su transformación deja de ser oruga para volar y tras ser lastimada decide reposar y aguardar para recuperarse y trascender sus propias limitaciones, o ¿sólo te quedas en el dolor de tu herida dejándote ahogar por la tristeza y perdiendo la esperanza de que todo mejorará?

Todos somos capaces de trascender. Podemos sobreponernos ante cualquier eventualidad de la vida, ante cualquier circunstancia y lo más importante, podemos y tenemos el deber como seres humanos de superar nuestras propias limitaciones: miedos, sombras, dudas, temores.

Transformación y trascendenciaVarios autores señalan que no hay transformación sin dolor. Me he dado cuenta en mi existir que transformarse de oruga a mariposa y trascender duele, porque viejos patrones mentales y emocionales son liberados para ser dejados atrás, pero también me he dado cuenta que hacerlo me ha permitido encontrar ese estado de calma, paz y felicidad que cada vez se hace más perdurable en el tiempo y espacio.  Me ha ayudado a soltar las cargas que no me pertenecen para manifestar mi propia realidad, concretar metas y hacer mis sueños realidad.

Transformarse y trascender duele, pero es que luego de la tormenta viene la calma y si tenemos fe, certeza y confianza en que todo ocurre por un bien mayor y por nuestra evolución, podremos ser felices y vivir esta etapa como una oportunidad para nuestro crecimiento interior.

Yo me he atrevido a confiar como la mariposa, en que mi transformación valdrá la pena, mientras veo el dolor como un maestro.

Y ¿Tú? ¿Permites que el cambio se dé en ti con certeza o luchas contra el con entereza? Sólo te puedo hacer saber, que mientras más he luchado más dolor me ha ocasionado esa resistencia. Y mientras menos me resisto se hace más bonito y agradable el camino, porque lo único seguro en la vida es el cambio, es la transformación.

Sigue adelante, ¡nunca es tarde!

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