Tu búsqueda interior ¿hasta dónde quieres sumergirte?

“Hasta que no te hagas consciente de lo que llevas en tu inconsciente, 

éste último dirigirá tu vida y tú le llamarás destino”.

 Carl Gustav Jung.

Dentro de cada ser humano existe una imperiosa necesidad de buscarse a sí mismo, partiendo desde el autoconocimiento. Ahora bien, ¿cómo impactan los cambios alusivos a la sociedad de este siglo XXI, con respecto a la búsqueda individual?

Este siglo se caracteriza por el avance y expansión de la digitalización y el control de la información a nivel mundial. El impacto significativo de las redes sociales en la forma de vincularnos como personas y una destacada  intensidad en la expansión de la telefonía móvil. Además, de la existencia de crisis económica y política en numerosos países, consecuencias devastadoras producidas por el cambio climático, y lucha contra el terrorismo, solo por nombrar algunos aspectos.

Vivimos en un mundo cambiante a pasos acelerados, lleno de incertidumbre, dado el aumento de exigencias, en todos los campos. Atiborrado de información en todas las áreas del conocimiento, a tal punto que se hace humanamente imposible conocer y manejar toda la que está a nuestro alcance, que incluso cambia de una manera apresurada.

Adicionalmente, requerimos contar con gran cantidad de atributos adicionales al conocimiento formal, como ser innovadores, pro-activos, creativos, flexibles, con fácil adaptación a los cambios y ser inteligentes emocionalmente para sobrevivir en cualquier ambiente de trabajo, donde la competencia y el afán por acceder a cargos más elevados, resulta una competencia agotadora y desgastante.

Lo antes expuesto, genera cada día un mayor número de personas solitarias, ansiosas, estresadas, deprimidas y en síntesis personas insatisfechas con su vida, desconectadas de sí mismas. Incluso, es un hecho lamentable el incremento de suicidios en el mundo.

Pareciese que no estamos plenamente conscientes de lo que somos y de nuestra realidad, a veces despertamos  gradualmente, y reconocemos por lo general ante el impacto de alguna experiencia, que algo anda mal en nosotros, descubriendo nuestra verdadera identidad o mejor dicho parte de ella.

La verdad es que la vida es la mejor maestra, insiste de manera continua en mostrarnos lo que somos, pero no lo vemos, porque nuestro ego lo impide. Estamos enfocados hacia lo “externo” y sólo cuando somos objeto de un evento que nos produce una fuerte inestabilidad emocional, o “tocamos fondo”, buscamos ayuda e implementamos prácticas que nos llevan a profundizar en nosotros mismos, para modificar o eliminar las conductas cuyos resultados afectan nuestro bienestar.

La recomendación consiste en invertir más tiempo en nosotros mismos, aprender a mirarnos por dentro, para conocernos y tomar las riendas de nuestra vida. Descubrir que nos motiva, definir lo que realmente queremos y nos hace vibrar, apreciar nuestro brillo natural.

¿Cómo saber que debemos buscar ayuda y detenernos? La respuesta es simple, cuando la insatisfacción hacia la vida, grita a través de nuestro cuerpo.

Trabajar sobre nosotros mismos y nuestros pensamientos y emociones, es algo que debemos hacer a lo largo de nuestra vida, sin esperar a que lleguemos a nuestro límite o suceda un evento determinado que lo motive. Quiero destacar, que no siempre podemos solos, en muchos casos debemos buscar un profesional competente, llámese psicoterapeuta, coach, psicólogo o psiquiatra, que nos acompañe y guíe en este proceso que nos llevará tan profundo cómo lo decidamos.

¿Fácil? No es, pero es lo mejor que podemos hacer, para disfrutar a plenitud de la vida que merecemos. Dentro de nosotros se encuentran las llaves que abren las puertas hacia la vida que deseamos, pero hay que rescatarlas.

Realizar el viaje hacia nuestras profundidades, es un reto o desafío, dónde no hay nada que perder y mucho que ganar. Para reforzar esta idea, me permito citar un fragmento del artículo “Tú y Yo”, escrito por Victoria Robert, Psicoterapeuta Gestalt, y publicado en esta web TuESTIMA.com, alusivo a lo antes expresado:

“La consulta terapéutica es un espacio privilegiado para quienes somos requeridos. Para ambos en realidad, pues quien pide consulta, por muy dolorosa que sea la aventura de zambullirse en sus profundidades, siempre recupera algo de sí. Lo hace porque necesita crecer y aprender a valerse por sí mismo en una vida que (más allá de los esfuerzos que hayan hecho los adultos que una vez lo guiaron) no trae manual de instrucciones…”

Y ahora te pregunto, ¿hasta dónde quieres sumergirte en tu interior?, ¿qué rol quieres desempeñar en la película de tu vida, el de buscador o el de víctima? La decisión es únicamente tuya, no lo olvides!

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