Mis primeras prácticas de meditación las hice de niño a la edad de seis años, aprendiendo Zazen durante las clases de Karate. Fue entonces cuando encontré esa primera señal de quietud interior. Tras dejar el Karate, pasó casi una década hasta que volví a acercarme a las prácticas regulares de meditación. Sucedió en la adolescencia cuando fui iniciado en las técnicas de la meditación y respiración consciente del Siddha Yoga. Pronto descubriría los beneficios mentales y físicos que produce la práctica de meditación. Uno de ellos es la evolución del cerebro, y actualmente contamos con importantes avales científicos sobre este tema.

Porque un estudio realizado por la Escuela Médica de Harvard y del Hospital General de Massachusetts ofrece pruebas contundentes sobre los beneficios de la meditación y el mindfulness, a través de pruebas en escáneres cerebrales. El resultado de estas pruebas demuestra que meditar, literalmente cambia la forma de nuestro cerebro. En un primer estudio realizado con grupos de meditadores avanzados, encontraron que estas personas presentaban un incremento de materia gris en la ínsula y otras regiones sensoriales del cerebro. Esto se debe a que cuando estamos en meditación, conectados con la respiración y presentes, desarrollamos cierto nivel de atención que mejora la capacidad de los sentidos. Además descubrieron que los meditadores tenían más materia gris en el córtex frontal, que se asocia a la memoria intelectual y a la toma de decisiones; a tal punto que una persona de cincuenta años, presentaba la misma materia gris que una de veinticinco. Esto literalmente destierra el mito de que el cerebro envejece o no funciona bien con el paso de los años.

Para investigar más profundo en estos resultados, hicieron un segundo estudio. Formaron un grupo de personas que nunca habían meditado, y les dieron un programa de ocho semanas de mindfulness para reducir el stress, en el cual se les indicó que meditaran 40 minutos diarios. En esta prueba registraron cambios de masa cerebral en cinco diferentes regiones del cerebro ¡Descubrieron que cuatro de las regiones aumentaron su volumen! La cingulada posterior que está vinculada a la divagación mental y la importancia personal. El hipocampo izquierdo que asiste en el aprendizaje, los procesos cognitivos, la memoria y la regulación emocional. El temporo parietal que se asocia a la toma de perspectiva, empatía y compasión. Y el puente tronco encefálico (PONS) donde se producen muchos de los neurotransmisores reguladores.

En cambio, se observó una reducción de tamaño en la amígdala, la parte del cerebro donde está programada la reacción ataco-escapo (fight or flight), que fabrica la mayor parte del estrés psicológico, tensión y ansiedad crónicos. Además el cambio en la amígdala también influyó en la reducción de los niveles de estrés.

Otro interesante experimento, es el realizado por el Dr. Andrew Newberg, director de investigación del Centro de Medicina Integral Myrna Byrd de Philadelphia, en el cual se realizaron escaneos cerebrales a líderes espirituales de distintos movimientos religiosos mientras se encontraban en estados de meditación u oración.

Este proyecto fue llevado a cabo con la meta de aprender más sobre cómo estas prácticas alteran la actividad del cerebro; y es realmente fascinante su descubrimiento, ya que encontraron que durante los periodos de meditación u oración los centros cerebrales dedicados a la concentración y el lenguaje se activan, mientras que la zona del cerebro que nos ayuda a tener sentido de la ubicación del cuerpo en el espacio, se desactiva. Y el tálamo, que está involucrado en las percepciones sensoriales del mundo externo, se mantiene también con un alto nivel de actividad. Podemos traducir esta información en que con la práctica de la meditación nuestro cerebro se vuelve físicamente más fuerte y también más productivo, es decir trabaja de forma óptima.

Esto resulta interesante para la aplicación de técnicas de meditación como herramientas de curación emocional en personas afectadas por estados mentales de ansiedad o depresión. Generalmente, en los seminarios o sesiones personales, sugiero practicar meditación durante 15 o 20 minutos, dos veces por día. En la mañana, luego de despertar, y por la noche antes de ir al descanso. Además tomarse intervalos de uno o dos minutos en distintos momentos del día para llevar la atención a la respiración, haciéndola consciente, y para eso no es necesario cerrar los ojos ni detener las actividades; si hacer una pausa, en caso de sentir tensión, bajón anímico o ansiedad.

Porque meditar no sólo sirve para manejar la ansiedad o el estrés. No sólo aumenta tu capacidad de concentración, agilidad mental, claridad de pensamiento y creatividad. Esa es la puerta de entrada… Meditar libera tu mente, expande tu percepción. Deshace el miedo y los obstáculos inconscientes a la Felicidad y Paz Interior. Eleva tu nivel de consciencia y activa tu compasión. Trae tu verdadera Presencia al mundo. Si, ¡tu mente evoluciona con la meditación!

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor introduce tu comentario
Por favor ingrese su nombre aqui

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.